Behind historia #66: Pan con mango.
- Valeria Venegas Salinas

- 22 ago
- 2 Min. de lectura
Holbox me dijo: “Quédate, bebé” y yo le hice caso.

Si no, miren esta cara de sonsa. Estaba tan feliz, porque acababa de almorzar después de un largo día de viaje. Y como hay lugares que no piden permiso para inmiscuirse en los planes, Holbox se entrometió como le dio la gana. Se suponía que, después de visitar la isla, me iría a otra que también parecía —según las fotos— de ensueño: Isla Mujeres. Tenía reservado un cuarto en un hotel boutique a un precio más que razonable, sabía a qué hora debía partir para comprar el pasaje de bus y ya había revisado qué cosas turísticas podía hacer. Pero, como todo en esta vida entra por los ojos, Holbox me lazó sin descaro un atardecer digno de una pintura de Monet.

(esta irresistible pintura de Monet)
Así pues, aprovechando la cobertura de mi celular, llamé por teléfono a mi prima para contarle la situación: quería quedarme más tiempo en Holbox, pero tenía la reserva en el otro lugar. Probablemente perdería dinero (que nunca sobra) y lo lógico era continuar con lo pactado. Pero el viento susurraba “quédate, bebé” y yo era obediente. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Comunicarme con el otro hotel y cancelar todos mis planes solo por dejarme llevar por el presente?

Sí. Eso fue exactamente lo que hice. Así fue como, días después y en el otro extremo de la isla —porque no logré ampliar mi estadía en el cuarto donde estaba— me dibujé en la blanca arena de Holbox. En realidad, dibujé muchas cosas (como la foto que aparece al ingresar al blog), porque mis pies estaban quemados cual chicharrón y lo único que quería era darles sombra (esa será historia de otro momento). Ahora que lo pienso, todo esto de dejarse llevar por el presente se parece a las comedias románticas donde solo dices que sí a todo lo que viene. Y yo dije que sí: a la vida, a la brisa del océano y al calor infernal. Era lo que mi alma necesitaba.
Decidí escuchar a Holbox y parece que él también me escuchó a mí. Porque en uno de sus tantos atardeceres, me mandó a sentarme en la arena y tomar foto a todo aquel que pasara delante de mí. Así fue como tomé esta foto, que después me sirvió para contar una historia.

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Ficha Técnica:
Canon, Powershot SX530 HS.
Holbox, México. 2022.







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