Historia #15: Pan con Salazar.
- Valeria Venegas Salinas

- 18 ago 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 ago

Cualquiera pensaría que —por las noches— Salazar engancharía ferozmente a todo aquel que le contradijera, para que los diarios tuvieran tiempo de entregar las noticias al día siguiente. Pero Salazar tenía una forma diferente de actuar, verán, él prefería las noches para que más personas lo contemplaran cometer sus fechorías: lijaba con sus propias manos los dedos, uñas y pies de sus enemigos. Le gustaba el olor de carne chamusqueada a presión y dejar huesos con hueso por todo el palacio como. Realmente era un terrible.
Hasta que una noche, llegaron quince prisioneros para recibir su sanción. Salazar estaba tan emocionado que salió de su residencia sin su arma letal, la olvidó sobre su cama. Pero a mitad de camino se acordó de ella. Por eso, dio la media vuelta y, cuando se dispuso a correr para recogerla, se topó con uno de sus tantos rastros: una pila de huesos. Y entonces, sus piernas sonaron casi igual que dos galletas de soda a las que se les unta mantequilla dura. Así cayó y se hundió de lleno en el montículo de huesos. A los minutos pasó uno de sus súbditos. Salazar trató de mover sus manos para que lo ayudara a salir de entre el cerro de muerte, pero él al entender lo que sucedía, aprovechó el momento para vengar la muerte de uno de sus amigos. Así pues, se acercó y desenvainó su espada. Con pocos movimientos le cortó los brazos, la lengua y las piernas.
Desde ese momento, todos los setiembres se celebra la independencia del Pueblo. Y de Salazar, pues, solo se sabe lo que dicen los rumores: unos quince prisioneros se encargaron de hacerle recibir su sanción.
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In english
Anyone would think that —at night— Salazar would ferociously hung up anyone who contradicts him, so that the newspapers would have time to deliver the news the next day. But Salazar had a different way of acting, you see, he preferred the nights so that more people would watch him commit his misdeeds: he would file down the fingers, nails and feet of his enemies with his bare hands. He liked the smell of pressure-charred meat and leaving bones all over the place. He was truly a very terrible man.
Until one night, fifteen prisoners arrived to receive their punishment. Salazar was so excited that he left his residence without his lethal weapon, forgetting it on his bed. But halfway there, he remembered it. So, he turned around and, as he was about to run to pick it up, he came across one of his many traces: a pile of bones. And then, his legs sounded almost like two soda crackers spread with hard butter. He fell and sank headfirst into the mound of bones. Minutes later, one of his subjetcs passed by. Salazar tried to move his hands to help him out of the mound of death, but when he understood what was happening, he seized the moment to avenge the death of his friend. So, he approached and drew his sword. With a few movements, he cut off the man's arms, tongue and legs.
From that moment on, people celebrated their independence on september. And Salazar, well, all that's known is what rumors say: about fifteen prisoners were responsible for getting him sentenced.
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Ficha Técnica de la foto en el microcuento:
Canon, Powershot SX530 HS.
Porto, Portugal. 2018.










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