Batalla Libro vs Película #28: El valle de las muñecas.
- Valeria Venegas Salinas

- hace 1 día
- 2 Min. de lectura

ALERTA DE SPOILER: INSERT COIN
Tres mujeres sufrieron lo que significaba ser mujer en el mundo del espectáculo. Tres mujeres, con destinos distintos terminaron viviendo lo mismo de alguna manera. Tres mujeres famosas, exitosísimas, que hubieran preferido encontrar una forma diferente de vivir si tal vez hubieran estado en una época diferente. O tal vez no…
Round one, ¡fight!
Jacqueline Susann escribió el libro en tercera persona omnisciente, siempre marcando a quién perseguiría el narrador. De esta forma, los lectores no nos perdíamos entre las protagonistas y así era más fácil el mapa alrededor de cada una: los personajes compartían espacio físico. Y también, creo, hizo de la historia tuviera algo más desgarrador. Porque así nosotros, los lectores podíamos acompañar a cada una desde un punto de vista "entre comillas" objetivo.
Mark Robson dirigió la película e hizo un gran trabajo: con su estética, con el elenco, con las tomas. Sin embargo, probablemente la gente recuerde el filme por Sharon Tate. Sí, esa misma. Una pena que un hecho tan sórdido y macabro sea la razón por la que, al menos yo, sabía quién era ella. Porque a mi parecer fue una gran Jennifer. Y Bárbara Parkins fue una gran Anne. Y Patty Duke fue tan odiable como en el libro. Pero, pero, pero…
Pero ese final... No sé cuando ni cómo a Mark Robson se le ocurrió hacer de esta historia algo más feliz que el libro. Es que en el libro, cuando te das cuenta de que todas están condenadas y son presas de las mismas dolencias, que se te desgarre el corazón es lo mejor que puede pasar. Pero en la película, es como si ese desgarrador momento fuera un estorbo para los ejecutivos de la producción. ¿Creyeron que las mujeres solo podían tener finales felices para vender? No lo sé, pero no entiendo la razón por la que Neely O’Hara no se volvió una desgraciada hija de su mamá y que traicionó a la única persona que decidió sacrificar su propia vida para cuidarla. No entiendo la razón por la que no mostraron a Lyon siendo un maldito desgraciado que nunca supo apreciar a Anne ni a su bebé y que por eso la mujer vivió para siempre adicta a las pastillas. Perdón, me enfurecí.
Round two, ¡fight!
El punto fuerte del libro es la relación del lector con las protagonistas. La autora tiene una gran habilidad para envolvernos en sus vidas y para dejarnos con vacíos existenciales durante horas. Así es, aún no supero el final. Porque, aunque las protagonistas se presentan como inalcanzables talentosas de Hollywood, en realidad son muy humanas.
Mientras que el punto fuerte de la película es su estética. Cómo me gustan las películas antiguas que saben usar la cámara y no tanto el CGI que hoy en día invade nuestros ojos. En esta película, el arte es real y por eso es muy bonita visualmente hablando. Me gusta incluso más que el elenco haciendo lo suyo.
K.O.
Entonces, como podrán adivinar, ambas versiones me gustaron un montón… pero hubo un formato que me dejo con la sensación de haber sido atropellada y dejada a mi suerte. Esa versión fue la del libro, por eso es el ganador. Pd: no consuman pastillas.



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